


San Juan prepara su red eléctrica ante más demanda
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San Juan reunió a especialistas, proyectistas, operadores y responsables de instalaciones eléctricas para analizar un riesgo concreto: el arco eléctrico. El foro técnico fue organizado por EPSE, Pyre SA y ABB y puso en primer plano la necesidad de incorporar prevención, capacitación y tecnología mientras la provincia amplía su infraestructura para acompañar el crecimiento productivo.
Una amenaza que no admite descuidos
La jornada tuvo un eje definido: anticiparse a una falla que puede liberar en instantes enormes cantidades de energía. El arco eléctrico genera calor, radiación, presión y proyección de materiales, con consecuencias potencialmente graves para las personas y los equipos. Por eso, el encuentro apuntó a quienes intervienen en distintas etapas de una instalación, desde la ingeniería y el diseño hasta la operación y el mantenimiento.
En San Juan, donde nuevos proyectos productivos demandan mayor capacidad energética, el planteo adquiere una dimensión concreta. La seguridad no aparece como un agregado posterior, sino como una condición que debe ser contemplada desde el inicio de cada obra. El objetivo no fue solamente explicar cómo ocurre el fenómeno, sino promover mirada preventiva que permita reducir la exposición y mejorar los protocolos de actuación cuando una contingencia se presenta.


Seguridad para acompañar el crecimiento
Alejandro Albarellos, presidente de Pyre SA, destacó que el valor del foro estuvo en reunir a quienes conocen y trabajan diariamente con instalaciones eléctricas. Señaló que la seguridad alcanza tanto a la protección de los trabajadores como a la continuidad del suministro. En ese intercambio, la capacitación ocupó un lugar central. Compartir experiencias y criterios técnicos permite detectar riesgos antes de que se transformen en incidentes y mejorar las decisiones que se toman en campo.
Para Albarellos, este tipo de actividades tiene especial importancia en San Juan porque acompaña el desarrollo del sector con conocimiento. La premisa es sencilla: una infraestructura más grande también exige trabajadores y responsables mejor preparados para operar bajo condiciones cada vez más exigentes. El intercambio también permitió acercar la realidad cotidiana de las instalaciones a las herramientas disponibles para quienes toman decisiones y operativas.
Una demanda energética que crece
El vicepresidente de EPSE, Gustavo Soria, vinculó la capacitación con el futuro energético provincial. Afirmó que San Juan tiene un buen horizonte y planteó la necesidad de preparar a las personas y organizaciones para una demanda que crecerá junto con la actividad minera y productiva. Nuevas inversiones significan más potencia, redes más exigentes y mayores responsabilidades para quienes las diseñan y operan. En ese escenario, conocer el comportamiento del arco eléctrico permite evaluar riesgos y adoptar medidas preventivas.
Soria remarcó que nadie está exento de que ocurra una falla de este tipo y resumió el propósito de la jornada con una definición contundente: “salvar una vida”. El mensaje llevó la discusión técnica a su consecuencia más importante: proteger a las personas. La discusión, por lo tanto, excedió el funcionamiento de un componente específico y se relacionó con la planificación de una infraestructura capaz de sostener el crecimiento sin dejar la prevención para después.
Tecnología desde el primer plano
Gabriel Perona, ingeniero de Ventas de ABB, puso el foco en una cuestión que suele definirse durante la planificación: las soluciones de seguridad deben ser consideradas desde la ingeniería inicial. Según explicó, existen tecnologías que todavía no siempre se incorporan desde el comienzo de los proyectos, pese a que pueden establecer un marco de protección y definir soluciones aplicables a las nuevas redes. También resaltó el papel de los canales integradores, capacitados y homologados para implementar las herramientas de ABB. El foro dejó una conclusión compartida entre empresas y especialistas: la experiencia, el conocimiento técnico y la tecnología deben avanzar juntos.

Para una provincia que busca ampliar su infraestructura energética, anticiparse al riesgo significa construir instalaciones más preparadas, reducir consecuencias ante fallas y hacer del crecimiento un proceso también seguro. Ese enfoque resulta relevante cuando las decisiones actuales deberán responder a instalaciones que permanecerán activas durante años y estarán vinculadas a una actividad productiva en expansión.
























