


Zonda y fuego: 18 casas destruídas hoy en San Juan
Periodistas CuyoNoticias




El viento Zonda convirtió este miércoles en una jornada crítica para San Juan, con incendios simultáneos en Pocito y Rawson que dejaron 60 personas afectadas, 18 viviendas destruidas y un corralón consumido por las llamas. Un adulto mayor sufrió quemaduras en el 30% del cuerpo y varias familias perdieron prácticamente todas sus pertenencias.
El fuego avanzó sobre las viviendas
Uno de los escenarios más dramáticos se registró en Pocito, en inmediaciones de calle Alfonso XIII, entre calles 11 y 12. Allí, las ráfagas intensas encontraron pasturas y terrenos extremadamente secos y favorecieron una propagación rápida del fuego hacia una zona habitada. El incendio alcanzó viviendas y obligó a varias familias a abandonar sus casas para ponerse a salvo. De acuerdo con el relevamiento inicial realizado por Bomberos, unas 18 viviendas sufrieron consecuencias en sus estructuras y quedaron destruidas. Entre ocho y diez familias del sector de Alfonso XIII quedaron prácticamente con lo puesto. Documentación, ropa, muebles, materiales y otros elementos personales fueron alcanzados por las llamas. En medio de la emergencia, los vecinos intentaron rescatar algunas pertenencias mientras el fuego avanzaba impulsado por el viento. La escena se repitió en otros puntos del departamento, donde bomberos, personal municipal y vecinos trabajaron para evitar que las llamas alcanzaran nuevas propiedades. La magnitud del fenómeno obligó a desplegar recursos de emergencia durante varias horas.
Un adulto mayor sufrió quemaduras
El impacto sobre las personas también fue significativo. Un total de 60 vecinos resultaron afectados por las llamas o por la inhalación de humo, según los datos conocidos durante la jornada. La situación más delicada correspondió a un adulto mayor que sufrió quemaduras en aproximadamente el 30% de su cuerpo. Otros damnificados necesitaron curaciones menores y asistencia con oxígeno debido a cuadros de ahogo provocados por el humo. También se registraron daños totales en vehículos que no pudieron ser retirados de los sectores más comprometidos. En una emergencia atravesada por fuertes ráfagas, la visibilidad se redujo considerablemente y el avance irregular del fuego complicó el desplazamiento de quienes intentaban escapar o colaborar. Los equipos de emergencia debieron trabajar bajo condiciones difíciles y establecer prioridades a medida que aparecían nuevos focos. La combinación de viento, baja humedad y abundante material combustible convirtió cada incendio en una amenaza capaz de extenderse rápidamente hacia terrenos y viviendas cercanas.


El corralón que quedó consumido
Otro de los focos principales se inició alrededor de las 13:30 horas en un corralón ubicado en calle 11 y Ruta 40, en las inmediaciones del barrio privado Palmeras II. Las llamas tomaron rápidamente las instalaciones y provocaron pérdidas prácticamente totales. El movimiento de bomberos se concentró allí durante buena parte de la tarde, mientras también se atendían emergencias en otros sectores de Pocito. El escenario obligó a coordinar recursos de distintos cuarteles y a reforzar las tareas con unidades destinadas al abastecimiento de agua. Vecinos de las zonas cercanas también colaboraron con camiones cisterna utilizados habitualmente para el riego de campos. La ayuda espontánea resultó clave en una jornada en la que los focos aparecieron de manera simultánea. En Rawson, particularmente en la zona de El Medanito, las llamas avanzaron sobre grandes extensiones de pasturas secas. Allí también fue necesario desplegar personal y equipamiento para contener el fuego y evitar una propagación mayor. Al menos diez dotaciones de Bomberos participaron de los distintos operativos desplegados durante el día.
Familias que deberán empezar de nuevo
La emergencia dejó además una consecuencia que se extenderá mucho más allá de esta jornada: varias familias deberán reconstruir su vida después de perder sus viviendas. En Alfonso XIII, los damnificados comenzaron a organizarse para pasar la noche en casas de familiares. Yésica Ante, una de las vecinas afectadas, relató que muchas familias perdieron documentación y pertenencias esenciales. La situación también golpeó a otra familia en Médano de Oro. La familia Molina Morales, ubicada sobre calle Ramón Franco, entre Nacional y 5, perdió todo a causa de otro incendio y quedó sin agua ni electricidad. Ante ese panorama, comenzaron a circular pedidos de ayuda para conseguir elementos básicos.
La emergencia dejó así una segunda escena: la solidaridad de vecinos y organizaciones que comenzaron a reunir recursos para quienes quedaron sin sus bienes. En una jornada dominada por las llamas, la respuesta comunitaria apareció casi al mismo tiempo que los primeros daños. Las familias afectadas deberán ahora resolver alojamiento, documentación, vestimenta y necesidades básicas mientras se completa el relevamiento oficial de las pérdidas.
La sospecha de los vecinos
En el sector de Alfonso XIII, algunos vecinos manifestaron su sospecha de que el incendio pudo haberse iniciado de manera intencional. En la zona existe un basural y, según relataron los habitantes, sería habitual que algunas personas prendan fuego para realizar tareas de limpieza en terrenos o fincas. La hipótesis, sin embargo, todavía no está confirmada y deberá ser determinada por las autoridades mediante las investigaciones correspondientes.
Lo que sí quedó comprobado durante la jornada fue el efecto multiplicador del Zonda. Las ráfagas empujaron las llamas, trasladaron brasas y dificultaron las tareas de contención. Las condiciones meteorológicas también favorecieron la aparición de otros focos en distintos departamentos de la provincia. Protección Civil recordó que está prohibida la quema de poda y basura y pidió extremar las precauciones durante episodios de viento fuerte. También se recomendó circular con máxima atención debido a la reducción de visibilidad generada por polvo y humo, especialmente en rutas y corredores de alto tránsito.
Bomberos continúa con el operativo
Aunque durante la tarde las ráfagas comenzaron a disminuir, Bomberos continuó trabajando para controlar por completo los focos y evitar reactivaciones. El Gobierno de San Juan, a través del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, Defensa Civil y Bomberos, desplegó además un operativo de asistencia para las familias afectadas en Pocito. Los equipos comenzaron a entregar colchones, frazadas y almohadas, mientras se mantenía el relevamiento de daños y necesidades. El operativo también contempla evaluar la situación de otros departamentos alcanzados por el temporal.
La llegada del viento Sur, prevista para la noche, marcaría un cambio brusco en las condiciones meteorológicas y un descenso de temperatura. Sin embargo, el cierre de la emergencia no será inmediato para quienes perdieron sus casas. Para ellos, el incendio terminará cuando las últimas llamas sean controladas, pero comenzará entonces otra etapa, mucho más extensa: recuperar documentos, conseguir un lugar donde vivir y reconstruir aquello que el fuego destruyó en pocas horas. En Pocito y Rawson, el Zonda dejó una jornada de pérdidas profundas y una provincia obligada a responder ante una emergencia que combinó viento, fuego y vulnerabilidad.
























