ACV: cómo detectar los síntomas y actuar a tiempo
Aunque históricamente afecta con mayor frecuencia a personas mayores de 40 años, en los últimos años se ha registrado un preocupante aumento de casos en adultos jóvenes. Especialistas señalan que este fenómeno está relacionado con cambios en el estilo de vida y factores de riesgo como hipertensión, obesidad, estrés, sedentarismo y tabaquismo, así como otros menos tradicionales.
Reconocer los síntomas y actuar rápido
Ante la sospecha de un ACV, el tiempo es determinante. Los expertos recomiendan aplicar una evaluación sencilla:
Sonrisa: pedir a la persona que sonría y observar si hay asimetría facial.
Brazos: solicitar que levante ambos brazos, preferiblemente con los ojos cerrados, para detectar debilidad o parálisis en uno o ambos lados.
Habla: verificar si habla con dificultad o no puede articular palabras.
Si se presentan estos tres signos —debilidad facial, problemas para levantar los brazos y alteraciones en el habla—, la probabilidad de estar frente a un ACV supera el 90%. En ese caso, es vital llamar de inmediato al 911 para activar el sistema de emergencias.
**Cada minuto cuenta**
El ACV es una patología tiempo-dependiente: por cada minuto sin tratamiento, el cerebro pierde cerca de 2 millones de neuronas. Por eso, el paciente debe ser trasladado lo antes posible a un centro médico con tomógrafo y un equipo especializado disponible las 24 horas. Una intervención temprana puede marcar la diferencia entre una recuperación con mínimas secuelas y una discapacidad permanente.
En 2024, la Organización Mundial de Accidentes Cerebrovasculares (World Stroke Organization) informó que el ACV fue la segunda causa de muerte a nivel mundial y la principal causa de discapacidad.
La recomendación de los profesionales es clara: conocer los síntomas, actuar rápido y no minimizar ninguna señal. En un ACV, cada minuto perdido cuenta.