Un Hägglunds rescató a 30 varados en la cordillera
Gendarmería Nacional evacuó a 30 turistas y pobladores que quedaron varados en la alta montaña mendocina por un temporal de nieve. El operativo se desplegó sobre la Ruta Nacional Nº 7, en el sector cordillerano cercano al paso Cristo Redentor, después de que las intensas nevadas impidieran circular con seguridad por la zona.
Un paso que se cerró de un día para el otro
Hasta el martes 14 de julio, el paso Cristo Redentor había permanecido operativo, con tránsito habilitado para todo tipo de vehículos en el tramo argentino de la RN 7. La situación cambió de manera abrupta cuando el temporal se intensificó y la acumulación de nieve volvió intransitable la ruta en varios sectores. Fue entonces cuando el número de personas atrapadas por las inclemencias del tiempo comenzó a crecer, hasta llegar a las 30 que finalmente fueron evacuadas por el personal de Gendarmería. La rapidez con la que cambiaron las condiciones climáticas terminó de convertir un viaje habitual por el corredor bioceánico en una situación de riesgo real para quienes circulaban por la zona.
El primer alerta llegó un viernes
El operativo comenzó el viernes anterior, cuando personal del Escuadrón 27 "Uspallata" tomó conocimiento de la presencia de damnificados en el sector cordillerano de la RN 7. La información llegó en medio de un contexto climático adverso, con tormentas de nieve que no daban tregua y que complicaban tanto el desplazamiento de los vehículos varados como el propio ingreso de los equipos de rescate a la zona afectada. Ese primer contacto resultó decisivo para poner en marcha, sin demoras, el dispositivo de asistencia que terminaría con la evacuación de todos los afectados.
El GEAM, especialistas en emergencias de altura
Ante la gravedad de la situación, se sumó al operativo el Grupo Especial de Alta Montaña (GEAM) de Gendarmería Nacional, una unidad especializada en este tipo de emergencias en terrenos de altura. Los efectivos del GEAM cuentan con entrenamiento específico para trabajar en condiciones extremas de frío, viento y nieve, factores que suelen dificultar cualquier tarea de rescate en la cordillera mendocina durante el invierno. Su experiencia en maniobras de montaña resultó fundamental para coordinar el traslado de los varados sin exponerlos a riesgos adicionales durante el trayecto.
Un vehículo pensado para la nieve profunda
Para llegar hasta los turistas y pobladores varados, los gendarmes utilizaron un vehículo técnico especializado Hägglunds, de tracción oruga doble, diseñado y adaptado especialmente para desplazarse sobre nieve profunda y en condiciones de bajas temperaturas extremas. Este tipo de unidad resulta clave en operativos de alta montaña, ya que puede avanzar por caminos donde los vehículos convencionales quedan completamente inmovilizados, algo que en esta ocasión marcó la diferencia entre una espera prolongada y una evacuación efectiva.
El fin de horas de incertidumbre
El vehículo Hägglunds permitió a los efectivos acceder a los sectores más comprometidos de la ruta, donde la nieve acumulada había dejado a los viajeros sin posibilidad de avanzar ni de retroceder por sus propios medios. Gracias a esa maniobra, el personal de Gendarmería pudo trasladar de manera segura a las 30 personas afectadas hasta un lugar resguardado, lejos del temporal que seguía golpeando la zona cordillerana. Para muchos de los evacuados, el paso del vehículo oruga representó el fin de varias horas de incertidumbre en medio de la nieve y el frío.
Un operativo sin heridos que registrar
La combinación de un temporal de nieve severo con la geografía escarpada de la cordillera mendocina volvió a poner a prueba la capacidad de respuesta de los organismos de emergencia. En esta oportunidad, la rápida articulación entre el Escuadrón 27 "Uspallata" y el GEAM permitió resolver la situación sin que se registraran heridos entre los turistas y pobladores rescatados, un desenlace que las propias fuerzas destacaron como positivo dentro de un operativo complejo, desarrollado en uno de los tramos más exigentes de la RN 7.
El corredor que une Mendoza con Chile a través del paso Cristo Redentor es, además de una vía comercial estratégica, un punto de paso frecuente para turistas que buscan conocer la cordillera de los Andes. Esa combinación de tránsito comercial y turístico multiplica la exposición de viajeros ante temporales que, en la alta montaña, pueden desatarse con muy poco margen de anticipación.
Este tipo de episodios no es inusual en la alta montaña mendocina durante los meses de invierno, cuando los temporales de nieve pueden cerrar rutas en cuestión de horas y sorprender a viajeros que circulan por el corredor bioceánico. Por eso, Gendarmería Nacional recomienda a quienes deban transitar por la zona consultar previamente el estado del paso Cristo Redentor y las condiciones climáticas antes de emprender el viaje hacia la cordillera.