Sociedad Eduardo Luis Ayassa 09/02/2022

Bernardo Razquin el "pronosticador" del tiempo

Nació un día como hoy en Guaymallén ( Provincia de Mendoza -Argentina ) y fue autodidacta como meteorólogo, arqueólogo y andinista.

Bernardo Razquin nació un 9 de febrero del año 1906, aquí cerquita donde las aguas del Canal Cacique Guaymallén la separan de la ciudad de Mendoza. Donde hoy se encuentra la Terminal de Omnibus (inaugurada en 1972) y cuyos jardines llevan, merecidamente, su nombre, estaba su casa familiar.

Tal vez por eso hasta sus últimos días sobre la tierra (falleció el 16 de marzo de 1988) recorrió el predio cuidando y regando los árboles que sus manos habían plantado.

Sin embargo, toda una generación lo rescata como el "pronosticador" del tiempo, cuando desde el estudio de "la LV 10" con una voz muy suave se presentaba para después extender su palabra en analizar las condiciones metereológicas con precisión matemática, aunque sus estudios se limitaron solo a algunos años de la primaria.

Autodidacta


Lo escucharon en toda la geografía mendocina y en varias provincias del país y no únicamente como meteorólogo que fue su pasión, sino que además colaboró en arqueología con la UNCuyo y como andinista participando en rescates de altura, sumando además dos cumbres en el "techo" de América.

Otros muchos lo recuerdan caminando lentamente en horas de la madrugada rumbo a la emisora que lo tuvo, por años, compartiendo el espacio en el aire con Julio Rafael Rojo entre otros locutores. Fue una persona que busco su tiempo para observar con paciencia los astros por las noches (anticipando el terremoto de Villa Atuel del año 1929) o el movimiento de los animales (alguna vez explicó que si las hormigas andan rápido seguro que llueve) y la naturaleza en general, es decir fue un autodidacta de su tiempo.

Su vida también fue rescatada por la música de Hilario Cuadros que escribió la tonada: "Canto al andinista nuestro’’ y mucho más cerca Jorge Viña que registró la canción cuyana: ‘‘Líneas para Bernardo’’. 

Su nombre


Mientras que su nombre hoy está presente en tres calles, dos de ellas en el departamento mendocino de Guaymallén y la otra en Maipú (Mendoza), además de un barrio también en Guaymallén, una plaza en Godoy Cruz, una plazoleta en Dorrego y una escuela en San Francisco de Monte.

Su muerte lo llevó a descansar, por su propio pedido, en el Cementerio de los Andinistas a un costado de la ruta 7 y en las cercanías de Puente del Inca con un sentido epitafio: ‘‘Pequeño gigante; en paz entre tu montaña”. 


 
Fotos: http://www.culturademontania.org.ar
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 

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