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Trágico accidente vial termina con la vida de motociclista

El hombre perdió el control en la intersección de Ferrari y Milagros. El rodado tenía pedido de secuestro y el conductor murió al caer a una acequia.
Policiales23/01/2026Periodistas CuyoNoticiasPeriodistas CuyoNoticias

WhatsApp Image 2026-01-23 at 9.14.07 AM (1)Un lamentable siniestro vial ocurrido en la intersección de calles Ferrari y Milagros, en Guaymallén, dejó como saldo un motociclista fallecido. El hecho ocurrió cuando el conductor de una moto marca CF perdió el control tras realizar maniobras peligrosas, impactó contra el guardarraíl y terminó cayendo al interior de una profunda acequia sobre el costado Norte.

El escenario que se encontraron los efectivos policiales al llegar parece detenido en el tiempo, tal como se observa en las crudas imágenes del lugar. Es una zona donde el asfalto, castigado por el sol y el paso de los años, presenta grietas profundas y un borde irregular que se desmorona hacia la banquina de tierra. A un costado del camino, la vegetación crece sin control, con matorrales secos y árboles de troncos retorcidos que proyectan sombras alargadas sobre el suelo polvoriento. Allí, en el fondo de una zanja pronunciada, quedó tendida la motocicleta oscura, un modelo CForce que resalta violentamente entre la tierra y las hojas secas. La cercanía de un poste de luz de madera y la precariedad de los cierres perimetrales en los alrededores pintan un cuadro de periferia donde cualquier error de cálculo al volante se paga con creces. No es solo un accidente; es el reflejo de cómo un entorno rural, aparentemente tranquilo, puede transformarse en una trampa mortal cuando no se respetan las condiciones del terreno o las normas básicas de convivencia vial.

Las primeras pericias realizadas por la Subjefatura Vial del Gran Mendoza sugieren que la fatalidad no fue producto de una falla mecánica o un imprevisto externo, sino de una conducta temeraria. Según los testimonios y las huellas dejadas en el pavimento, el conductor venía desplazándose por calle Ferrari de una manera que alarmó a quienes lo vieron pasar. Se habla de maniobras tipo "willy", levantando la rueda delantera, y de cruces constantes entre carriles que desafiaban la estabilidad de la máquina. Al llegar al cruce con Milagros, esa frágil línea entre la adrenalina y el peligro se rompió definitivamente.

El motociclista perdió el dominio total del rodado, lo que lo llevó a colisionar primero contra el guardarraíl metálico. Este impacto, lejos de detenerlo, funcionó como una rampa que lo proyectó directamente hacia el interior de la acequia. Cuando el personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) arribó al lugar tras el llamado al 911, solo pudieron confirmar lo peor: el hombre ya no presentaba signos vitales, y el silencio de la zona solo se veía interrumpido por el destello de las balizas policiales.

A medida que la Policía Científica y la Unidad de Investigaciones (UID) profundizaban en el peritaje, surgió un dato que añade una capa de complejidad legal al caso. Al ingresar los datos de la motocicleta en el sistema oficial, saltó una alerta inmediata: el vehículo tenía un pedido de secuestro activo desde octubre de 2025. La denuncia original se había radicado en la Oficina Fiscal de San Martín bajo la carátula de averiguación por hurto agravado.

Esto significa que el fallecido circulaba en un rodado de procedencia ilícita, lo que ahora obliga a las autoridades a rastrear no solo la mecánica del accidente, sino también el vínculo del conductor con aquel delito previo. Debido a que el hombre no portaba documentación que permitiera una identificación inmediata, se ha recurrido al sistema biométrico para ponerle nombre y apellido al cuerpo hallado en la zanja. Es un proceso meticuloso que busca dar respuestas a una familia que, posiblemente, aún no sabe que este viaje terminó de la peor forma posible en una calle solitaria de Guaymallén.

Finalmente, este episodio nos deja una reflexión necesaria sobre la responsabilidad que asumimos cada vez que encendemos un motor. Más allá de las circunstancias legales que rodeaban a la motocicleta, lo que queda en el asfalto de la calle Ferrari es una vida truncada y una escena que golpea la sensibilidad de cualquier vecino. Las calles de nuestra Mendoza, con sus acequias características y sus banquinas irregulares, no perdonan las distracciones ni el exceso de confianza.

Es fundamental entender que el espacio público es de todos y que las maniobras peligrosas no solo ponen en riesgo a quien las realiza, sino que movilizan a todo un sistema de emergencias y seguridad que hoy debe trabajar en una escena de muerte. La Oficina Fiscal de la jurisdicción continúa con las actuaciones de rigor, esperando que los informes forenses y las cámaras de seguridad cercanas terminen de armar este rompecabezas. Mientras tanto, en la intersección de Ferrari y Milagros, solo queda el rastro de una frenada y el recuerdo amargo de una mañana que terminó en tragedia.

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