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Diez tesoros cordilleranos de San Juan por conocer

Barreal, Iglesia y otros sectores de la cordillera ofrecen trekking, ascensos y escalada para distintos niveles, con paisajes únicos y fauna nativa.
Sociedad22/08/2026Periodistas CuyoNoticiasPeriodistas CuyoNoticias
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San Juan: 10 lugares para conocer la alta montaña

San Juan tiene en su cordillera una de las grandes reservas de paisajes de alta montaña de los Andes Centrales. Desde Barreal hasta Iglesia, diez destinos reúnen lagunas, glaciares, valles y cumbres de más de 6.000 metros. Hay propuestas para trekking, ascensos y escalada, pero también exigencias concretas de seguridad y cuidado ambiental.

De Barreal a los grandes cordones

La cordillera sanjuanina ofrece un abanico que comienza con caminatas de dificultad media y llega hasta expediciones de alta montaña que requieren experiencia, aclimatación y varios días de permanencia. Entre los puntos destacados aparecen el Arroyo Turquesa, el Valle del Colorado, el Balcón de los 6 Miles, el Cordón de la Ramada y el Cerro Mercedario. Son sectores que permiten internarse progresivamente en un ambiente donde las distancias, la altura y las condiciones meteorológicas obligan a planificar cada movimiento. En Barreal, el paisaje cambia rápidamente desde los accesos conocidos hacia quebradas, ríos y campamentos de altura. El recorrido hacia el Arroyo Turquesa, por ejemplo, demanda tres días y presenta una dificultad media. Para llegar se deben atravesar primero el río Los Patos y luego el río Blanco, hasta alcanzar la Laguna Blanca y el arroyo que da nombre al destino. El lugar aparece como una de las postales más particulares de la cordillera argentina.

El Colorado y los seis miles

El Valle del Colorado demanda una experiencia más prolongada. El trekking puede extenderse entre cinco y seis días y comienza desde Barreal, siguiendo la huella hacia el puesto cordillerano de Santa Ana. Desde allí, el recorrido continúa por el río Colorado durante dos o tres jornadas hasta alcanzar la histórica Pirca de Polacos, utilizada como campamento base para diferentes itinerarios. Desde ese punto se pueden realizar recorridos hacia el Valle Superior, la cara sur del Cerro Mercedario, Salto Frío y el Mirador de los 6 Miles, entre otras alternativas. También existe una nueva huella habilitada por socios del Club Andino Barreal, que permite conectar el Paso del Puma, en las nacientes del arroyo de las Hornillas, con Vega Larga sin necesidad de descender hacia Corredores. El Balcón de los 6 Miles requiere también entre cinco y seis días desde Santa Ana y ofrece una perspectiva privilegiada del Cordón de la Ramada, una formación excepcional de los Andes argentinos por concentrar cinco cumbres superiores a los 6.000 metros.

La montaña que domina el paisaje

El Cordón de la Ramada concentra algunos de los nombres más importantes del montañismo sanjuanino. Tiene forma de herradura y reúne grandes glaciares, quebradas, cascadas y distintas posibilidades para trekking, ascensos y escalada en roca de boulder. Allí se encuentran el Cerro Mercedario, La Ramada, La Mesa, Alma Negra y el Pico Polaco, entre otras cumbres. El Mercedario, con 6.720 metros sobre el nivel del mar, es el punto culminante de este cordón y una de las montañas más altas de los Andes. Su ascenso no es una salida convencional. Requiere una adecuada aclimatación y, según las condiciones climáticas, puede demandar entre 15 y 17 días. El esfuerzo se desarrolla en un ambiente de enorme amplitud, donde también pueden observarse guanacos, zorros y cóndores. La montaña exige experiencia y preparación, pero el entorno explica por qué este sector continúa siendo uno de los grandes destinos del montañismo en San Juan.

Ansilta, otra postal de Barreal

La Cordillera de Ansilta suma otro escenario de enorme valor paisajístico y deportivo. Sus siete picos se observan desde Barreal y se extienden aproximadamente 40 kilómetros de norte a sur. Las cumbres se ubican entre los 5.116 y los 5.886 metros sobre el nivel del mar y conforman uno de los sectores más atractivos de los Andes Centrales para iniciarse en ascensos de alta montaña. Las alternativas incluyen recorridos a pie y rutas de hielo, mientras que durante las aproximaciones pueden aparecer cóndores, guanacos y águilas. El interés del lugar no termina en la naturaleza. En las zonas próximas también se pueden encontrar petroglifos y pinturas rupestres vinculadas con antiguas culturas que habitaron al pie de la cordillera. Dentro de este sistema se encuentra Laguna Casa de Piedra, ubicada en la quebrada del arroyo homónimo, a más de 3.500 metros de altura. Sus aguas transparentes y tonalidades turquesas forman un paisaje destacado y el lugar funciona como campamento de altura para expediciones hacia los picos 6 y 7 de Ansilta.

Iglesia y el corredor de Agua Negra

Hacia el norte provincial, el departamento Iglesia concentra otras alternativas para quienes buscan ingresar al ambiente de alta montaña. La Cordillera de Agua Negra presenta cerros de diferentes dificultades y cuenta con una ventaja para los expedicionarios: varios accesos permiten llegar en vehículos hasta las proximidades del inicio de los trekkings o ascensos. Esa característica reduce los tiempos de aproximación y convierte al sector en una zona utilizada habitualmente para aclimataciones antes de intentar cumbres de 5.000 y 6.000 metros. La cercanía del corredor internacional de Agua Negra facilita además el acceso a distintos sectores de montaña. En el área se encuentra el refugio de montaña de Arrequintín, del Club Andino Mercedario, que brinda una referencia para quienes desarrollan actividades en la zona. La combinación entre caminos de acceso, altura y variedad de cumbres hace de Iglesia un punto estratégico para el montañismo sanjuanino. Para quienes llegan desde otras localidades, conocer previamente las condiciones del camino y del tiempo resulta indispensable antes de iniciar cualquier recorrido.

Olivares Central y un glaciar particular

El Cerro Olivares Central se encuentra en el sector noroeste del departamento Iglesia, cerca del Paso Internacional de Agua Negra. Forma parte del cordón principal de Olivares Central y figura entre las nueve montañas sanjuaninas que superan los 6.000 metros de altura. La zona presenta características que la convierten en un espacio de interés para el trekking de varias jornadas y para expediciones de mayor exigencia. Una de sus particularidades está vinculada con el Glaciar Pircas Negras, ubicado en la ladera nor-noreste del Cerro Majadita, de 6.200 metros, dentro del sistema de Olivares Central. El acceso se realiza por la quebrada de San Javier, avanzando hacia el sur-suroeste. Según la información difundida por las autoridades turísticas, el glaciar mantiene actividad y continúa avanzando, con una tasa de crecimiento considerada superior a la habitual en otros glaciares. La presencia de estos ambientes de hielo suma un atractivo particular, aunque también exige conocimientos específicos y planificación para quienes pretendan internarse en ellos.

La montaña no admite improvisaciones

La belleza de estos lugares tiene una contracara que no puede quedar fuera de la planificación. La alta montaña cambia rápidamente y una salida que comienza con buenas condiciones puede complicarse por el clima, la altura o las dificultades del terreno. Por eso, quienes practiquen trekking, escalada o montañismo deben estudiar previamente la zona, conocer el pronóstico y establecer un itinerario acorde con su experiencia. Si se contrata un guía, debe estar certificado. En áreas agrestes, además, la comunicación puede ser determinante: se recomienda contar con teléfono satelital y avisar a familiares o personas de confianza el recorrido previsto y la fecha estimada de regreso. La prioridad debe ser la seguridad y no alcanzar una cumbre a cualquier costo. Si el tiempo empeora, regresar también forma parte de una expedición responsable. En los sectores de altura, una decisión prudente puede marcar la diferencia entre una experiencia segura y una emergencia.

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Un patrimonio que también necesita cuidado

El recorrido por la cordillera sanjuanina implica, finalmente, una responsabilidad ambiental. Los visitantes deben utilizar únicamente fogones preexistentes cuando esté permitido hacer fuego, respetar campamentos y senderos y evitar cualquier alteración del paisaje. También es necesario proteger los recursos naturales y culturales, incluidos los sitios con pinturas rupestres y petroglifos. No dejar residuos es una regla básica, pero en estos ambientes también se recomienda retirar todo el material orgánico e inorgánico generado durante la salida, incluido el papel higiénico y las toallitas.
Los residuos y las necesidades fisiológicas deben mantenerse alejados de vegas, ríos y senderos. En lugares donde el acceso es difícil y la recuperación ambiental puede llevar años, cada visitante tiene una responsabilidad directa. Los diez destinos destacados —desde Arroyo Turquesa y el Valle del Colorado hasta Ansilta, Agua Negra, Olivares Central y Pircas Negras— muestran una parte de la dimensión cordillerana de San Juan. Son escenarios de enorme belleza, pero también territorios donde la preparación, el respeto y la prudencia son tan importantes como las ganas de llegar.

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