VACACIONARTE: arte y emoción para adultos
Aprender haciendo: arte como experiencia
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte de San Juan, busca ampliar el éxito de la colonia infantil que cada verano reúne a más de 500 chicos y chicas en el museo. Ahora, los adultos podrán sumarse a una experiencia integradora, sin necesidad de conocimientos previos. Los talleres se centran en el “aprender haciendo”, con una metodología activa y participativa. El arte se convierte en herramienta para estimular la mente, mejorar el bienestar emocional, fomentar la inclusión social y revalorizar el patrimonio cultural.
Dos lenguajes, una misma propuesta
Los encuentros serán presenciales y estarán coordinados por destacadas referentes del ámbito artístico local. El taller de canto, “Voces en comunidad”, estará a cargo de Amparo Mercado, mientras que el de teatro, “El teatro se enseña o se aprende”, será coordinado por Rosita Yunes. Ambas disciplinas se abordarán de forma conjunta, permitiendo que los participantes exploren sus capacidades expresivas en un entorno cálido y colaborativo. La sala del museo, iluminada por grandes ventanales y rodeada de obras sanjuaninas, será el escenario ideal para esta experiencia.
Inscripción y detalles prácticos
La inscripción tiene un costo único de $12.000 por persona. Quienes se preinscriban online deberán completar el pago de manera presencial en la recepción del museo los días 3 y 4 de febrero, entre las 13 y las 19 h. La modalidad es intensiva, con dos jornadas semanales que combinan práctica vocal y escénica. El museo proveerá los materiales necesarios, y se recomienda asistir con ropa cómoda y disposición para compartir. La propuesta está pensada para quienes buscan una actividad diferente, enriquecedora y accesible durante el verano.
Un espacio para reconectar con el arte
VACACIONARTE Adultos se presenta como una plataforma de experimentación y vínculo con el patrimonio artístico de San Juan. Más allá de la técnica, el foco está en el encuentro, la expresión y el disfrute. En cada mesa de trabajo habrá libros, cuadernos, frutas frescas y materiales coloridos que invitan a crear. El museo se transforma así en un espacio vivo, donde el arte no solo se contempla, sino que se practica y se comparte. Una oportunidad para reconectar con la creatividad, en comunidad y sin presiones.