La gran apuesta para convertir al Torrontés en emblema
El Torrontés, la variedad blanca más representativa de la Argentina, comenzó una nueva etapa para fortalecer su presencia en el mercado. San Juan y Mendoza trabajan junto con la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) en un programa que busca convertir a esta cepa en el principal vino blanco del país mediante acciones de promoción, estudios de mercado y una campaña nacional.
Un trabajo conjunto entre provincias
La iniciativa reúne a organismos públicos, bodegas, productores, enólogos y especialistas con un objetivo común: posicionar al Torrontés como la variedad blanca insignia de la Argentina. El programa cuenta con la coordinación de COVIAR, el financiamiento del CFI y el respaldo de los gobiernos de San Juan y Mendoza, que impulsan una estrategia federal para fortalecer la presencia de esta cepa tanto en el mercado interno como en el exterior.
Como parte de ese trabajo, durante el 23 de junio se realizó el primer taller participativo en Mendoza. Un día después, el miércoles 24 de junio, la misma propuesta llegó a San Juan. En ambas jornadas participaron representantes de toda la cadena vitivinícola, quienes intercambiaron experiencias, analizaron oportunidades y aportaron ideas para construir una campaña de promoción basada en la identidad del varietal y en las preferencias de los consumidores.
El desafío de seguir el camino del Malbec
El principal propósito del programa es que el Torrontés alcance un reconocimiento similar al que hoy tiene el Malbec entre los vinos tintos argentinos. La estrategia busca aprovechar un escenario favorable, marcado por el crecimiento del consumo de vinos blancos en distintos mercados.
Juan Carlos Hidalgo, director de Desarrollo Vitivinícola del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación de San Juan, explicó que el objetivo específico es consolidar al Torrontés como la variedad icónica de los blancos argentinos. La elección responde a una característica distintiva: se trata de una cepa autóctona, originada en el país a partir del cruce natural de variedades ancestrales, lo que le aporta una identidad única frente a otras variedades internacionales.
Además de su valor histórico, el Torrontés es actualmente la variedad blanca más producida y comercializada de la Argentina. Esa posición representa una base sólida para avanzar en una estrategia de posicionamiento que fortalezca su imagen y aumente su reconocimiento entre consumidores nacionales e internacionales.
Productores aportan su experiencia
El encuentro realizado en San Juan permitió conocer experiencias concretas de productores que trabajan con esta variedad. Desde el departamento de Calingasta, el ingeniero Simón Tornello, responsable del proyecto 35.5, compartió una visión centrada en los aspectos técnicos y comerciales del cultivo y la elaboración.
También participó Emiliano Lorenzo, copropietario del proyecto Casimiro, ubicado en el Valle de Tulum, quien expuso sobre las posibilidades de desarrollo que ofrece el Torrontés y su adaptación a diferentes condiciones productivas. El cierre estuvo a cargo de Matías Putruele, de Bodega Putruele, quien repasó la experiencia comercial de su empresa y las acciones realizadas durante años para difundir esta variedad dentro y fuera de la provincia.
Las exposiciones mostraron distintos enfoques, aunque con un punto en común: el potencial del Torrontés para seguir creciendo y ocupar un lugar destacado dentro de la vitivinicultura argentina.
La próxima etapa del programa
Los aportes recogidos durante los talleres serán utilizados por una agencia creativa encargada de diseñar una campaña integral de promoción. Antes de su lanzamiento se realizará un relevamiento en las principales regiones productoras para conocer las características, fortalezas y oportunidades de la variedad.
La recorrida continuará en las provincias del noroeste argentino. La Rioja, Salta, Catamarca y Jujuy serán las próximas sedes de los encuentros participativos. La información obtenida servirá para elaborar una estrategia de comunicación orientada a instalar al Torrontés en la mente del consumidor como el gran vino blanco argentino.
El programa apuesta a combinar el conocimiento de los productores, el trabajo conjunto entre provincias y una comunicación sostenida para fortalecer la identidad de una variedad nacida en el país. En un contexto donde el consumo de vinos blancos muestra señales de crecimiento, el desafío será transformar esa tendencia en una oportunidad para que el Torrontés amplíe su presencia y consolide su lugar como uno de los principales símbolos de la vitivinicultura nacional.