


Mendoza y San Juan prevén menor cosecha de uva
Periodistas CuyoNoticias


Los ministros de Producción de Mendoza y San Juan coincidieron en que la cosecha vitivinícola 2026 podría ubicarse por debajo de las estimaciones oficiales. Tras analizar el impacto de eventos climáticos recientes, advirtieron que los volúmenes informados por el INV no reflejarían las mermas reales. En paralelo, avanzan medidas de financiamiento para sostener al sector.
Un encuentro clave entre las dos provincias vitivinícolas
La reunión se desarrolló en un clima de trabajo técnico y diálogo político fluido. En una mesa amplia, con carpetas, informes impresos y gráficos de evolución productiva, participaron el ministro de Producción, Trabajo e Innovación de San Juan, Gustavo Fernández, y el ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, acompañados por integrantes de sus gabinetes. El foco estuvo puesto en la situación actual de la vitivinicultura, una actividad estratégica para ambas economías regionales. Se repasaron datos productivos, necesidades financieras inmediatas y escenarios posibles para la vendimia en curso. El intercambio permitió contrastar realidades similares, marcadas por el clima y por un contexto económico que exige herramientas ágiles para sostener la actividad primaria y el empleo rural.
Financiamiento de la cosecha como prioridad común
Desde ambas carteras productivas se remarcó que la prioridad hoy es acompañar al sector en el financiamiento de la cosecha. En San Juan, ese respaldo ya se canaliza a través de la Agencia Calidad San Juan y del Banco San Juan, con líneas específicas orientadas a productores y elaboradores. En Mendoza, el esquema se apoya en el Fondo de la Transformación y el Crecimiento, junto con herramientas crediticias del Banco Nación. Durante el encuentro, los funcionarios coincidieron en que el acceso al crédito resulta determinante para afrontar costos de cosecha, acarreo y elaboración, especialmente en un contexto de márgenes ajustados. También se dejó abierta la posibilidad de ampliar el financiamiento mediante otros instrumentos que actualmente se encuentran en estudio, con el objetivo de llegar a más actores de la cadena.


Dudas sobre las estimaciones oficiales del INV
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el análisis de los volúmenes de cosecha difundidos por el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Ambos ministros coincidieron en que esas cifras podrían estar sobreestimadas. Según explicaron, los relevamientos del organismo nacional se realizaron antes de que se verificaran ciertos eventos climáticos que impactaron de forma directa en los viñedos. La información técnica compartida durante la reunión mostró diferencias entre las estimaciones iniciales y lo que hoy se observa en fincas y zonas productivas. Racimos con menor peso, pérdidas parciales y daños desparejos según región son algunos de los indicadores que refuerzan esta mirada más cauta sobre el volumen final de uva disponible.
El impacto silencioso del clima reciente
Las microheladas tardías y las tormentas de granizo aparecen como factores clave en esta revisión de expectativas. A ello se suma la presencia de humedad persistente en determinadas zonas, un elemento que puede generar mermas adicionales, en especial en variedades blancas. Técnicos de ambas provincias señalaron que estos fenómenos no siempre se reflejan de inmediato en los cálculos generales, pero sí se evidencian con el avance de la cosecha. En recorridas de fincas, con el suelo aún húmedo y hojas marcadas por el clima, se detectan daños que reducen el rendimiento real. Este escenario obliga a ajustar proyecciones y a trabajar con mayor prudencia en la planificación de la campaña.
Proyecciones revisadas para Mendoza y San Juan
Con estos elementos sobre la mesa, desde las áreas de Producción se anticipa que los volúmenes finales estarían por debajo de lo informado inicialmente por el INV. En el caso de Mendoza, se estima una caída cercana al 9% respecto de la proyección original. Para San Juan, si bien el organismo nacional había anticipado un incremento del 3%, las autoridades locales consideran probable que ese crecimiento no se concrete en los niveles esperados. La revisión no implica un dato cerrado, sino una advertencia temprana basada en información de campo. El mensaje busca preparar al sector para un escenario más ajustado, evitando expectativas que luego no se condigan con la realidad productiva.
Decisiones coordinadas en un contexto desafiante
El encuentro también dejó en claro la importancia de la coordinación interprovincial. Mendoza y San Juan concentran la mayor parte de la producción vitivinícola del país y comparten desafíos estructurales. La articulación de políticas de financiamiento, el intercambio de información técnica y la lectura conjunta del contexto climático aparecen como herramientas clave para atravesar la campaña. En un escenario económico exigente, con costos en alza y mercados atentos a la disponibilidad de uva y vino, la previsibilidad se vuelve un valor central. Por eso, los funcionarios destacaron la necesidad de actuar con datos realistas y de sostener un diálogo permanente con productores y bodegas.
Un mensaje de cautela para el sector y el mercado
Desde Producción, el mensaje final apunta a la prudencia y a la anticipación. Ajustar expectativas no significa desalentar, sino ordenar decisiones. Con menos volumen disponible, cada quintal cobra mayor valor estratégico. El financiamiento oportuno, la asistencia técnica y la información clara serán determinantes en las próximas semanas. En los viñedos, donde el sonido de las tijeras marca el ritmo de la vendimia, la mirada está puesta en el rendimiento real. Y en las oficinas técnicas, entre planillas y mapas productivos, se trabaja para que el impacto de una cosecha menor encuentre al sector preparado y acompañado.







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