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Argentina en Bici ante la eliminación de ciclovías

Este informe enumera casos específicos donde se ha avanzado en el desmantelamiento de ciclovías

Opinión28/01/2026Periodistas CuyoNoticiasPeriodistas CuyoNoticias

argentina_en_bici_comunicado_2-819x1024 (1)Desde Argentina en Bici, una red federal de organizaciones y colectivos vinculados a la movilidad en bicicleta en todo el territorio nacional tenemos una gran preocupación por la creciente tendencia en diversas ciudades del país de proponer la eliminación, modificación o debilitamiento de infraestructura ciclista, en un contexto de crisis climática evidente, deterioro ambiental y emergencia urbana.

Mientras proliferan discursos de supuesto compromiso ambiental y sostenibilidad —muchas veces reducidos a meras expresiones de greenwashing—, en la práctica se avanza en sentido contrario: se desmantelan políticas públicas que promueven modos de transporte limpios, eficientes y accesibles, en lugar de fortalecer, mejorar y expandir infraestructura ciclista de calidad como parte de una respuesta real y urgente frente a los problemas de contaminación, congestión y desigualdad en nuestras ciudades.

Varios sucesos en diferentes ciudades, ponen alerta a nuestra lucha: la de conseguir ciudades más amables y accesibles para toda la ciudadanía.

En diciembre de 2023, en la ciudad de Salta, se procedió a remover completamente la ciclovía de calle Alvarado, tras la llegada de una nueva gestión municipal que argumentó que dicha infraestructura “complejiza la convivencia” y “agudiza inseguridad vial”, pese a que las ciclovías habían sido parte de un plan de movilidad urbana previamente implementado. Esta medida generó una reacción contundente en desacuerdo por parte de la comunidad ciclista local, que advierte sobre el riesgo de perder condiciones seguras de circulación en una ciudad donde el uso de la bicicleta venía creciendo y siendo parte de una estrategia de movilidad integral.

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En Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el Gobierno porteño inició en 2024 la remoción de un tramo de ciclovía en la calle Tucumán, una de las arterias que articulaban ciclovías entre comunas del centro de la ciudad. Esta decisión despertó una fuerte respuesta de organizaciones y colectivos ciclistas que denunciaron la falta de avales técnicos y legales para tal medida, promoviendo acciones judiciales y movilizaciones en defensa de la red existente.

De manera similar, en Bahía Blanca, autoridades locales presentaron estudios técnicos que recomiendan eliminar y reubicar tramos de la red actual de ciclovías, como las de calles Azara, Balboa y Soler, bajo la premisa de “mejorar la movilidad” y reducir conflictos con el tránsito automotor. Si bien parte de estas propuestas incluyen reconfiguraciones con mejoras de seguridad en parques o trayectos alternativos, no dejan de ser parte de un discurso que ve a la infraestructura ciclista como un gasto o una complicación para la circulación, en lugar de reconocerla como una pieza central de cualquier política urbana sostenible.

En Rosario, recientemente surgió un proyecto para avanzar en la eliminación de un tramo de ciclovía en calle La Rioja con argumentos similares: la concejal que impulsa el proyecto a nivel local, manifiesta que sería “insegura” para ciclistas y causaría problemas de tránsito vehicular. Esta postura exhibe una visión equivocada de la movilidad urbana, que vuelve a culpar a la bicicleta por efectos estructurales de un modelo de ciudad que históricamente ha priorizado al automóvil por sobre modos más sostenibles, equitativos y saludables para la población. Ante el escenario de la ocupación de la ciclovía por parte de autos que circulan esquivando otros vehículos mal estacionados, en lugar de agregar condiciones de seguridad a la ciclovía se propone quitarla. Una decisión en dirección contraria a una ciudad sostenible. 

Enunciar que la infraestructura ciclista “genera caos o congestión” es desconocer las propias evidencias urbanas: las ciclovías contribuyen a mejorar la seguridad vial, a descongestionar calles al ofrecer alternativas reales al transporte automotor, y a democratizar el uso del espacio público, permitiendo que más personas se desplacen de manera segura, saludable y eficiente.argentina_en_bici_comunicado_5 

Culpabilizar a la infraestructura ciclista por problemas sistémicos de tránsito no solo es un error técnico, sino una regresión ideológica que ignora los beneficios comprobados de una red ciclística bien planificada.

La inseguridad en el tránsito no distingue modos de transporte y afecta a peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas, con un impacto especialmente alarmante en las juventudes. Los siniestros viales siguen siendo una de las principales causas de muerte entre personas de 15 a 34 años, y continuar postergando políticas públicas adecuadas, sostenidas y basadas en la prevención, implica naturalizar una tragedia evitable. 

Eliminar infraestructura ciclista no elimina a las bicicletas de la calle: genera inequidad vial y erosiona la democracia en las calles, negando el derecho de miles de personas a circular de manera segura por el espacio público. Esta decisión desincentiva el uso de la bicicleta para viajes en zonas densas de la ciudad y vuelve más inseguros los desplazamientos cotidianos, obligando a quienes se mueven en bicicleta a convivir con vehículos motorizados en condiciones profundamente desiguales y peligrosas. Frente a estas tendencias, Argentina en Bici sostiene que la respuesta ante cualquier crítica a la infraestructura ciclista debe ser mejorarla, expandirla, conectarla de forma coherente y garantizar su mantenimiento y diseño eficaz. La evidencia es clara: las redes de ciclovías bien implementadas aumentan la cantidad de personas que se animan a desplazarse en bicicleta, descongestionan el tránsito motorizado y favorecen ciudades más saludables, verdes y justas.

Por todo ello, reclamamos a las autoridades municipales y gobiernos locales que abandonen la narrativa de confrontación entre modos de transporte y, en cambio, impulsen políticas de movilidad integrales, basadas en datos, en la participación ciudadana y en modelos urbanos que prioricen salud, equidad y sostenibilidad.

Porque una red de ciclovías no es solo infraestructura: es democracia en movimiento.

Argentina en Bici (ABi) 


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