


El vínculo familiar impulsa la recuperación
Periodistas CuyoNoticias



La recuperación médica ya no se entiende solo desde la tecnología y los tratamientos. En el Hospital Español de Mendoza, especialistas destacan que el acompañamiento familiar es un pilar fundamental para reducir el estrés y mejorar la evolución clínica. La “humanización de los cuidados” transforma espacios antes percibidos como hostiles en ámbitos donde el afecto se convierte en parte del tratamiento.
La UTI de puertas abiertas: un modelo pionero
Históricamente, ingresar a una Unidad de Terapia Intensiva significaba separación y distancia. El paciente quedaba aislado y la familia esperaba afuera, sin poder participar. Desde 2015, el Hospital Español implementó la UTI de puertas abiertas, integrando a los familiares en la rehabilitación y comunicación. La Dra. Cynthia Ottaviani, jefa de Terapia Intensiva de Adultos, explica que “humanizar es hacer algo familiar y afable”. Este modelo, inspirado en el proyecto HU-CI, busca proteger la dignidad del paciente en su momento más vulnerable. La escena en estas salas cambió: ya no son solo monitores y alarmas, también hay manos que sostienen, voces que acompañan y miradas que transmiten calma.


La voz de quienes acompañan: sostén vital
La teoría médica se confirma en la práctica diaria. Jesica Aguado, familiar de Sergio Gual, paciente internado, describe cómo la presencia de la familia se convierte en medicina emocional. “Estar acá con él es lo que lo mantiene fuerte. Cuando entramos, cuando le hablamos y le tomamos la mano, su semblante cambia por completo”, relata. En la sala, el contraste es evidente: el paciente conectado a equipos, pero rodeado de afecto que lo impulsa a seguir. Cecilia Solchaga, jefa de Clínica Médica, subraya que este modelo requiere planificación institucional. El hospital organiza agendas donde especialistas y familiares convergen, entendiendo que el núcleo afectivo es un aliado estratégico en la recuperación. La coordinación permite que el paciente esté rodeado de expertos y de sus seres queridos, creando un entorno integral de cuidado.
Del nacimiento a la terapia: un modelo afectivo-efectivo
El impacto del acompañamiento no se limita a la terapia intensiva. En Maternidad, la Dra. Belén Font señala que el rol del acompañante es esencial desde el inicio de la vida. La paciente que llega a dar a luz puede estar acompañada en todo momento por la persona que elija, incluso en sala de partos. “Tener a alguien de nuestra confianza es sostén, es perspectiva”, afirma. El acompañante observa, escucha y transmite seguridad, complementando la labor del equipo médico. Este enfoque se extiende también a la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica, donde desde 1999 se permite la presencia de los padres junto a los niños internados. Los resultados fueron claros: la recuperación mejoró notablemente aun en situaciones críticas. La salud se entiende ahora como un derecho integral, donde el afecto no es accesorio, sino parte esencial del proceso de curación.













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