“Más sabor, menos sal”, un desafío en búsqueda de la alimentación saludable

El eje de la campaña es promover la reducción del consumo de sal como aporte para mejorar la salud de la población, básicamente utilizando menos sal al cocinar en casa, para sentirle el sabor a los alimentos y que la sal no tape el gusto.

salSegún datos de la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR 2018), en nuestro país, más del 40% de la población adulta tiene presión arterial elevada, lo que representa aproximadamente 16 millones de personas, de las cuales un tercio desconoce su condición.

A su vez, se registró una reducción en la utilización de sal de mesa después de la cocción o al sentarse a la mesa, que pasó de 25% en el 2005 a 16,4% en 2018; y un aumento en la cantidad de personas que se realizó controles de presión arterial.

Esto resulta relevante teniendo en cuenta que la hipertensión arterial constituye un grave problema de salud pública que requiere dar continuidad y profundización de las políticas públicas vigentes, como así también un fortalecimiento de la concientización de la población sobre la necesidad de reducir el consumo de sal.

El consumo excesivo de sodio es una de las principales causas de Hipertensión Arterial (HTA), una afección que produce más de 7 millones de muertes cada año en el mundo y es causa de enfermedad renal, cerebro vascular e infartos.

Recomendaciones
La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir menos de 5 gramos (un poco menos que una cuchara de té) de sal por día.

El consumo de sodio no es exclusivo de la sal que se incorpora al cocinar los alimentos, casi el 70% del sodio que consumimos se encuentra oculto en los alimentos procesados o industrializados.

Es importante aprender, que si en la etiqueta de los productos el valor de SODIO supera el 5%, es considerado ALTO.

¿Cómo reducir el consumo de sal?
    Disminuir los snacks salados (papas fritas, manís, aceitunas, chizitos, etc), el consumo de carnes procesadas (salchichas, salame, panceta, jamón, etc).
    Evitar consumir caldos o saborizantes artificiales. Cocinar los propios caldos y sopas en casa, de igual modo las salsas, para evitar aderezos comerciales.
    Elegir siempre alimentos frescos de elaboración propia, sobre los procesados o industriales.
    Es ideal cocinar sin sal, agregando hierbas y vegetales (orégano, ajo, perejil, limón, laurel, etc) para dar buen sabor, y así sustituir la necesidad del agregado de sal.
    Dejar reposar la comida, ya que permite que se concentren los sabores, sobre todo si se deja de un día para el otro.

Fuente: Prensa San juan

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