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San Juan recordó el terremoto de 1944 con homenaje

A 82 años de la tragedia, autoridades y ciudadanos rindieron tributo a las víctimas y destacaron la resiliencia del pueblo. El acto conmemorativo

Sociedad15/01/2026Periodistas CuyoNoticiasPeriodistas CuyoNoticias
Terremoto San Juan 1944
Terremoto San Juan 1944

El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, encabezó este 15 de enero la ceremonia por el 82° aniversario del terremoto de 1944. El encuentro se realizó en el monumento de la Eterna Llama Votiva, donde se recordó a las víctimas y se destacó la resiliencia de los sanjuaninos frente a la mayor catástrofe natural de la historia argentina.

100 guitarras SJ 463 aniversarioCon acordes de 100 guitarras rinden homenaje a San Juan

Palabras de Orrego
Durante el acto, Orrego expresó que la fecha despierta sentimientos encontrados. Recordó que entre 8.000 y 10.000 personas murieron en aquella jornada, y subrayó que la tragedia forjó la unidad del pueblo sanjuanino. “Ese dolor nos enseñó que en los momentos más difíciles debemos estar juntos”, señaló, agradeciendo la presencia de autoridades nacionales y provinciales.

La presencia nacional
El ministro del Interior, Diego Santilli, acompañó al gobernador en la ceremonia. En nombre del presidente Javier Milei y de la Secretaría General de la Presidencia, transmitió el afecto y el acompañamiento a la provincia. Destacó la capacidad de resiliencia de San Juan y su papel actual como motor de exportaciones y producción en el país.

Una tragedia sin precedentes
El terremoto ocurrió el 15 de enero de 1944 a las 20:49. En apenas 30 segundos, la ciudad de San Juan quedó reducida a escombros. El epicentro se ubicó en La Laja, departamento Albardón, con una magnitud estimada de 7,4 grados y una intensidad máxima de IX en la escala Mercalli. La destrucción alcanzó al 80 % de la capital y afectó gravemente a localidades vecinas.

Condiciones extremas tras el sismo
La catástrofe se agravó por factores climáticos. Lluvias intensas, frío inusual y luego el calor de enero complicaron la situación sanitaria. El olor de los cuerpos atrapados obligó a cremaciones de urgencia para evitar epidemias. Las réplicas posteriores derrumbaron lo poco que había quedado en pie, aumentando la desesperación de los sobrevivientes.

La respuesta inmediata
El gobierno provincial organizó la remoción de escombros y la recuperación de cuerpos. Se decretó toque de queda para prevenir saqueos y se demolieron edificios en riesgo. El Ejército Argentino cumplió un rol clave: restableció comunicaciones, montó puestos sanitarios, distribuyó alimentos y levantó campamentos para familias damnificadas. La disciplina militar permitió ordenar el caos inicial.

Terremoto San Juan 1944Habilitan muestra del 80° aniversario del terremoto de 1944

Solidaridad nacional
La ayuda llegó desde todo el país. Mendoza habilitó el Hospital Central para recibir heridos. Córdoba, La Rioja, San Luis, Salta y Santa Fe enviaron médicos, medicamentos y alimentos. Trenes y vehículos particulares trasladaron voluntarios y donaciones. Chile también respondió, aunque un accidente aéreo truncó la llegada de un grupo de profesionales que perdió la vida en misión humanitaria.

La colecta solidaria
Días después, el presidente Pedro Pablo Ramírez visitó San Juan. Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión se organizó una colecta nacional que reunió más de treinta y ocho millones de pesos, una cifra inédita para la época. Ese esfuerzo colectivo se convirtió en símbolo de acompañamiento y solidaridad, marcando un antes y un después en la historia argentina.

Cambios y aprendizajes
El terremoto impulsó reformas profundas en las normas de construcción y en la planificación urbana. Se fortaleció la conciencia sísmica en todo el país. La tragedia dejó una enseñanza imborrable: la necesidad de construir ciudades más seguras y preparadas para enfrentar fenómenos naturales. San Juan se convirtió en referencia nacional en materia de prevención sísmica.

Un legado de resiliencia
A 82 años, el recuerdo sigue vivo. La ceremonia encabezada por Orrego y Santilli fue un homenaje a las víctimas y a quienes ayudaron en la reconstrucción. La llama votiva simboliza la fuerza de un pueblo que, en medio del dolor, supo levantarse. La solidaridad, la unidad y la resiliencia continúan siendo valores centrales en la identidad sanjuanina.

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