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Hazaña en las alturas: rescate en el cerro Aconcagua

Un andinista brasilero fue salvado en el Campamento Cólera tras sufrir mal agudo de montaña. El operativo incluyó una evacuación aérea de máxima complejidad.

Policiales23/01/2026Periodistas CuyoNoticiasPeriodistas CuyoNoticias

WhatsApp Image 2026-01-23 at 11.05.20 AMUn montañista brasilero de 36 años fue rescatado exitosamente tras sufrir mal agudo de montaña en el Campamento Cólera del cerro Aconcagua. Personal de la Patrulla de Rescate y un helicóptero coordinaron una evacuación aérea mediante carga externa humana desde los 6.000 metros de altura para salvar su vida.

Una emergencia en el techo de América


La jornada comenzó con una señal de alerta que movilizó a los equipos de emergencia en una de las zonas más inhóspitas del planeta. Alrededor de las 12:20 horas, desde el refugio Nido de Cóndores se recibió el reporte sobre un andinista de nacionalidad brasilera, identificado como M.A., quien se encontraba en una situación crítica en el Campamento Cólera. A 6.000 metros sobre el nivel del mar, el aire es escaso y cualquier complicación de salud se convierte rápidamente en una carrera contra el tiempo.

Las imágenes del lugar muestran un paisaje de una belleza cruda y peligrosa: un suelo cubierto de piedras grises y cenicientas, salpicado por manchones de nieve blanca que sobreviven al viento helado. El cielo, encapotado con nubes densas y oscuras, parece aplastar las cimas rocosas que rodean el campamento. En este escenario, el andinista ya no podía desplazarse por sus propios medios, lo que obligó a la Patrulla de Rescate a subir desde Nido de Cóndores para verificar su estado y brindarle los primeros auxilios necesarios en medio del frío extremo.

La arriesgada maniobra de carga externa


Debido a la urgencia y a la imposibilidad del andinista para descender caminando, se decidió ejecutar un operativo de evacuación aérea poco convencional conocido como "carga externa humana". Cerca de las 13:50 horas, un helicóptero partió desde Plaza de Mulas con el objetivo de alcanzar el punto más alto posible para la extracción. Visualmente, la maniobra es impactante: una soga de color rojo intenso desciende desde la aeronave, sosteniendo en el aire tanto al rescatista como al paciente mientras sobrevuelan el terreno escarpado.

En las fotos del rescate se observa a los efectivos policiales trabajando en tierra con un profesionalismo admirable; visten camperas de un amarillo vibrante y pantalones negros, equipos diseñados para soportar temperaturas bajo cero, y protegen sus cabezas con cascos de color naranja brillante. Junto a ellos, elementos cotidianos de la montaña como un barril azul de suministros sirven de referencia en un suelo dominado por rocas de gran tamaño y un horizonte que se pierde entre la niebla y la nieve.

Estabilización médica y descenso final


Tras establecer contacto en el campamento más alto, el helicóptero trasladó al paciente hasta el refugio Nido de Cóndores, ubicado a 5.500 metros de altura. En este punto, el alivio de descender 500 metros ya empieza a surtir efecto en el organismo, pero el riesgo seguía siendo elevado. El personal médico apostado en el refugio diagnosticó formalmente el cuadro como mal agudo de montaña y procedió a realizar la atención inicial para estabilizar sus funciones vitales.

Una vez que el montañista brasilero estuvo en condiciones de continuar el viaje de manera más segura, el equipo técnico acondicionó el interior de la aeronave para realizar un traslado interno. Es un proceso delicado que requiere que el paciente viaje resguardado de las corrientes de aire externas, mientras los rescatistas aseguran cada enganche y arnés con una precisión quirúrgica, tal como se ve en las capturas donde el equipo humano rodea al andinista antes de elevarlo definitivamente.

El regreso a la base y la importancia de la prevención


El operativo concluyó con éxito cuando el helicóptero aterrizó en la zona de Horcones, entregando al montañista a los servicios de salud de base para un control más exhaustivo. Paralelamente, el rescatista que participó en la peligrosa maniobra de colgado fue trasladado de regreso a Plaza de Mulas para reincorporarse a sus funciones. Esta historia, que termina con un final feliz gracias a la pericia de la Patrulla de Rescate, nos recuerda que el cerro Aconcagua no es solo un desafío deportivo, sino un entorno natural que exige respeto y preparación.

Las fotos finales del operativo muestran la inmensidad del cerro, con sus laderas nevadas y sus cumbres grises que se pierden en el cielo plomizo, recordándonos lo pequeños que somos frente a la naturaleza. Es fundamental que todos los visitantes tomen conciencia de la importancia de una aclimatación adecuada y del respeto por los protocolos de seguridad, para que las crónicas de montaña sigan resaltando el valor de nuestros rescatistas y no tengan que lamentar tragedias evitables en las cumbres mendocinas.

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