

Un estudio revela las costumbres viajeras en Cuyo
Redacción CuyoNoticias

Adaptadores, medicamentos, desodorante y pijamas son algunos de los objetos que los viajeros cuyanos suelen dejar fuera de la valija. Pero lo que realmente distingue a los mendocinos, sanjuaninos y puntanos es que encabezan el ranking nacional de olvido de cargadores de celular y ropa interior, según un estudio realizado por Booking.com.
Parece que muchos parten sin el cargador, lo que convierte la primera parada del viaje en una tienda de electrónica para reponerlo. Y si además se olvidan la ropa interior —algo bastante frecuente en la región—, la aventura comienza con una visita extra al lavadero o a una tienda de ropa.
El estudio, que analizó los hábitos de más de cuatro mil viajeros de Argentina, Brasil, Colombia y México, reveló que en Cuyo el 17,2% olvida el cargador del celular, el porcentaje más alto del país. También un 12,5% deja la ropa interior fuera de la valija, muy por encima del promedio nacional del 8%.


Entre los olvidos más comunes también figuran los adaptadores eléctricos (31%), que pueden transformar celulares y tablets en simples pisapapeles si no se empacan. Las mujeres (33%) y los mayores de 65 años (49%) son quienes más los olvidan.
El cepillo de dientes (20%) sigue siendo un clásico del olvido, sobre todo entre los jóvenes de 18 a 24 años. También se quedan en casa los pijamas (16%), los medicamentos (23%) y los peines o cepillos (14%), aunque en este último rubro los cuyanos son de los más precavidos del país.
Las ojotas, símbolo del descanso y las vacaciones, sorprendentemente no se olvidan tanto en Cuyo: solo el 8% admite dejarlas en casa, frente al 13% del promedio nacional.
Y, aunque parezca increíble, un 3% de los cuyanos reconoce haber viajado sin desodorante. A nivel nacional, los hombres y los más jóvenes son los más despistados con ese ítem esencial.
El relevamiento de Booking.com se realizó entre mayo y junio de 2025, con personas mayores de 18 años que viajaron por placer en el último año y planean hacerlo nuevamente. Los resultados dejan una conclusión clara: en Cuyo se viaja con entusiasmo, pero con algunos olvidos que se repiten valija tras valija.


























