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Terremoto de Mendoza 1985: daños y memoria viva

El sismo de enero de 1985 dejó víctimas, miles de viviendas afectadas y una huella profunda. Mendoza tiene una larga historia sísmica y su alerta permanente.

Sociedad26/01/2026Periodistas CuyoNoticiasPeriodistas CuyoNoticias

Terremoto_de_Mendoza_de_1985En la madrugada del 26 de enero de 1985, un fuerte terremoto sacudió la provincia de Mendoza. El movimiento dejó víctimas fatales, cientos de heridos y miles de viviendas dañadas. Aunque no fue el más letal de la historia local, su impacto fue profundo y todavía hoy permanece en la memoria colectiva.

El sismo de 1985 y sus consecuencias inmediatas


El terremoto ocurrió en horas de la madrugada, cuando gran parte de la población dormía. Esa condición evitó una tragedia mayor, pero no impidió daños importantes. El movimiento alcanzó una magnitud cercana a 6,3 y tuvo su epicentro en el norte de la provincia. Según los registros oficiales, el saldo fue de seis personas fallecidas y más de doscientas personas con distintas lesiones.

El impacto material fue amplio: se estimó que alrededor de 12.000 viviendas resultaron afectadas, de las cuales unas 3.000 quedaron destruidas o debieron ser demolidas. Barrios enteros mostraron grietas profundas, paredes colapsadas y techos caídos. Las imágenes de la época, muchas de ellas en blanco y negro, reflejan calles cubiertas de escombros, casas abiertas como si hubieran sido partidas en dos y familias enteras sacando muebles a la vereda por temor a nuevas réplicas.

La vida después del temblor


Tras el sismo, la provincia atravesó días complejos. Muchas familias debieron improvisar campamentos en plazas, veredas o terrenos baldíos. Las fotografías muestran carpas armadas frente a las casas dañadas, camas trasladadas al exterior y cocinas improvisadas al aire libre. El miedo a las réplicas era constante. Los servicios básicos, como el agua y la electricidad, se vieron interrumpidos en varias zonas. Escuelas, hospitales y edificios públicos sufrieron daños que obligaron a suspender actividades. En ese contexto, la solidaridad fue clave. Vecinos ayudando a vecinos, donaciones espontáneas y una fuerte presencia del Estado marcaron el proceso de asistencia. El terremoto también dejó aprendizajes importantes en materia de construcción antisísmica y planificación urbana, que luego se reflejaron en normas más estrictas.

Antecedentes sísmicos en la historia mendocina


El terremoto de 1985 no fue un hecho aislado. Mendoza se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del país. El antecedente más trágico ocurrió el 20 de marzo de 1861, cuando un devastador terremoto destruyó la ciudad y provocó la muerte de más de 4.000 personas, casi un tercio de la población de aquel entonces. Ese evento cambió para siempre la forma de construir y de pensar el territorio. A lo largo del siglo XX también se registraron otros sismos importantes, como el de 1929, que causó daños estructurales relevantes, y el de 1944 en la vecina provincia de San Juan, que si bien no tuvo epicentro en Mendoza, se sintió con fuerza y reforzó la conciencia regional sobre el riesgo sísmico. Cada uno de estos episodios dejó lecciones que fueron incorporadas, de manera gradual, a las políticas públicas.

Memoria, prevención y presente


A cuarenta años del terremoto de 1985, Mendoza sigue mirando su historia para prepararse mejor. Las imágenes de casas derrumbadas, campamentos improvisados y operativos de emergencia recuerdan que el riesgo sigue presente. Hoy, la provincia cuenta con códigos de edificación más exigentes, simulacros periódicos y campañas de prevención. Sin embargo, la memoria cumple un rol central.

Recordar cuántas vidas se perdieron y cuántas viviendas quedaron destruidas o dañadas no es solo un ejercicio histórico. Es una forma de entender por qué la prevención, la información y la planificación siguen siendo claves en una tierra que, cada tanto, vuelve a moverse.

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