1985, cuando un terremoto asustó a los mendocinos

Sociedad 24 de enero de 2022 Por Eduardo Luis Ayassa
Fueron solo 9 segundos y a solo 8 minutos del sábado 26 de enero de 1985, cuando la tierra se movió en Mendoza, dejando un lamentable saldo de muertos.
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Eduardo L. Ayassa

Apenas pasada la medianoche del último sábado de enero de hace 37 años cuando al ladrido de los perros que se anticiparon al movimiento telúrico mendocino, se le sumaron después los gritos de los vecinos que, atropelladamente buscaron el marco de la puerta, mientras otros se refugiaron a cielo abierto en las calles o en las plazas en una vigilia que se extendió, con varias réplicas de por medio, hasta la madrugada.

Fue el más "movido" de los últimos 60 años, tomando como primero el de abril de 1927, mientras que los restantes (1944, 1972 y 1977) ocurrieron en tierras sanjuaninas, aunque también se sintieron en la provincia. Los registros de aquella época hacen referencia que el sismo o terremoto había tenido una intensidad de 7 grados en la escala Mercalli Modificada (6,3 en la escala Richter) y su epicentro se ubicó en la "falla de Barrancas", en el departamento de Maipú a pocos kilómetros del Gran Mendoza.

terremoto-198511000750_1000_1100Mientras que las crónicas hablaron de seis personas muertas (dos como consecuencia de paros cardíacos y el resto por aplastamiento provocado por el derrumbe de paredes o techos), otras 200 resultaron heridas y unas 12 mil viviendas, en su mayoría de adobe, quedaron destruidas, entre ellos el sismo provocó el derrumbe de parte del hospital del Carmen, en Godoy Cruz, el departamento más afectado por el fenómeno y que obligó a que las 200 personas que se encontraban internadas fueran trasladadas, en improvisadas camillas, a diferentes centros asistenciales, mientras muchos otros optaron por el alta voluntaria.

En el microcentro los cines y confiterías quedaron vacías de un público tan sorprendido como asustado y que a la carrera llegaron a las calles buscando un refugio lejos de las veredas. Y así la cálida noche de verano fue cubierta por el polvo de las casas caídas, sin luz por los cortes de energía y el ulular de las sirenas de ambulancias, bomberos y unidades de la policía que recorrían las calles, le pusieron una música lúgubre a la madrugada.

El día después

El gobernador de aquellos años, Felipe Santiago Llaver, decretó la emergencia que, con el tiempo, permitió construir algunos barrios, como el 26 de enero de Las Heras, en recuerdo de aquel trágico sábado, mientras que un par de meses después se suspendió la Fiesta Nacional de la Vendimia y Mora Ana Stocco, reina de 1984, renunció al trono que quedó en manos de Rosana Tous, que había sido elegida como virreina.

Alocadas versiones

Mientras que a las pocas horas ganó la calle ciertas versiones increíbles. Algunos hablaron de un misil norteamericano que, desviado de su trayectoria original cayó en la zona de Papagayos, provocando un cráter de algo más de 60 metros, por lo que el lugar fue cerrado por la Gendarmería y así permitir el "secreto trabajo" de fuerzas militares extranjeras que en solo un par de horas pudieran rescatar los restos que prontamente fueron embarcados en un avión con destino a la Isla de Pascua, en territorio chileno.

A esta alocada versión se le sumó otra que hacía referencia a una luz que cruzó el cielo mendocino y fue identificado como un ovni (como un cigarro de hoja) y que al tocar la tierra provocó el movimiento sísmico.

Más allá del imaginario popular lo concreto fue que a los 8 minutos del sábado 26 de enero del año 1985 un terremoto le movió el piso a los mendocinos, dejando un saldo de muertos, centenar de heridos y varios miles de casas, en su mayoría de adobes, que como naipes se desparramaron por el suelo como consecuencia del sismo (el más violento de los últimos 30 años) y que nos obliga tanto a recordar, cómo prevenir que vivimos en una geografía donde la tierra se mueve casi constantemente. Y este, pese al tiempo transcurrido, muchos mendocinos lo recuerdan.

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