Paso Cristo Redentor Habilitado

Obras en Ruta 40: tercera trocha y nuevos puentes

El Gobierno de Mendoza invertirá fondos propios en 16 km del Acceso Sur. La obra incluye tres puentes nuevos y una tercera vía para mejorar la seguridad vial.

Política16/01/2026Periodistas CuyoNoticiasPeriodistas CuyoNoticias
1DSC_7136
Obras en Ruta 40: tercera trocha y nuevos puentes

El Gobierno de Mendoza presentó un ambicioso plan de obras para transformar 16 kilómetros de la Ruta Nacional 40. El proyecto, que se financiará íntegramente con fondos provinciales, incluye la construcción de una tercera trocha y tres nuevos puentes entre la calle Paso y la variante Palmira-Agrelo. Esta intervención busca solucionar problemas históricos de congestión y seguridad en el principal acceso al Gran Mendoza.

Una decisión política ante la inacción nacional


La iniciativa surge como una respuesta directa a una necesidad urgente de infraestructura que no podía seguir esperando los tiempos de la administración nacional. El Gobernador de Mendoza encabezó el anuncio en la Casa de Gobierno, donde dejó en claro que intervenir en una ruta de jurisdicción nacional es una determinación política firme, orientada a resolver los problemas estructurales que afectan diariamente a miles de mendocinos. Aunque la Ruta 40 es responsabilidad del gobierno federal, el mandatario explicó que el uso de este corredor es casi exclusivamente provincial en este tramo, funcionando como la columna vertebral del tránsito en el área metropolitana.

La postura del ejecutivo local fue pragmática: ante la certeza de que las obras nacionales no llegarían en el corto plazo, la provincia decidió no quedarse de brazos cruzados. Para ello, se utilizará una arquitectura jurídica sólida que permite a la provincia invertir en estos caminos, asegurando que los recursos del resarcimiento por la Promoción Industrial se vuelquen en proyectos que beneficien directamente a la producción y a la ciudadanía. Se trata de dinero recuperado por la provincia que ahora vuelve a los mendocinos en forma de asfalto, hormigón y seguridad, marcando un cambio de paradigma en la gestión de la obra pública local.

Transparencia y competencia en la licitación


Un aspecto central del anuncio fue la metodología elegida para llevar adelante el proceso de contratación de las empresas constructoras. El Gobierno provincial ha puesto un énfasis especial en la transparencia y en fomentar una competencia genuina entre los oferentes. Para lograr esto, se optó por publicar los pliegos de la licitación en formato de borrador antes del llamado oficial. Esta estrategia permite que las empresas interesadas puedan analizar los detalles técnicos, realizar sugerencias y despejar dudas con anticipación.

El objetivo final de este mecanismo es que todas las compañías compitan en igualdad de condiciones, evitando favorecimientos y asegurando que el Estado reciba las mejores ofertas posibles tanto en calidad técnica como en costos. Según las autoridades, este sistema ya ha demostrado ser exitoso en otras licitaciones recientes, logrando precios que se ubican por debajo de los presupuestos oficiales, lo cual es vital para cuidar los recursos públicos en un contexto económico nacional complejo. La competitividad no solo garantiza un mejor uso del dinero, sino que también asegura que las obras se ejecuten con los estándares requeridos y en los plazos estipulados.

Detalles técnicos del primer tramo: más capacidad


La intervención se ha dividido estratégicamente en dos grandes paquetes licitatorios, tomando a la calle Azcuénaga como el punto divisorio entre ambos sectores. El primer tramo es el que presenta la mayor complejidad técnica y el mayor impacto urbano. Se extiende a lo largo de 7,72 kilómetros hacia el norte, conectando la calle Azcuénaga con la calle Paso. La modificación más visible y significativa en este sector será la incorporación de una tercera trocha por sentido de circulación.

Esta ampliación es fundamental para descongestionar el tránsito en las horas pico, permitiendo un flujo más dinámico y reduciendo los tiempos de viaje para quienes se desplazan entre Luján de Cuyo y el centro de la ciudad. Además de la tercera vía, este paquete incluye la construcción de tres nuevos puentes elevados en intersecciones que hoy resultan críticas: las calles Malabia, Castro Barros y Zapiola. Estos cruces, que actualmente representan puntos de conflicto y riesgo de accidentes, serán transformados mediante estructuras que permitirán el paso fluido por la autopista y una conexión segura por debajo para el tránsito transversal. La inversión destinada a este primer sector asciende a los 42 millones de dólares, reflejando la magnitud de los trabajos de ingeniería civil que se llevarán a cabo.

Seguridad vial y proyección a futuro


La seguridad vial es el motor principal detrás de este diseño de ingeniería. La Subsecretaría de Infraestructura ha detallado que el objetivo no es solo sumar pavimento, sino restaurar la capacidad estructural de la vía para aumentar su nivel de servicio. Los datos técnicos que respaldan el proyecto son contundentes: actualmente, circulan por este tramo unos 70.000 vehículos diarios, una cifra que ya supera la capacidad óptima de la ruta en su configuración actual.

Las proyecciones indican que, en los próximos 12 años, este número ascenderá a más de 100.000 vehículos por día. Ante este escenario de crecimiento sostenido del parque automotor, las obras se plantean como una solución de fondo y no como un parche temporal. Además de los nuevos puentes, se prevé la ampliación de los puentes existentes en las calles Bulnes y Anchorena, así como la ejecución de nuevas rotondas en las calles Aráoz y Azcuénaga. Estas mejoras se complementarán con la incorporación de cruces peatonales estratégicos, buscando integrar la autopista con su entorno urbano de manera amigable y segura. La idea de "capilaridad vial" mencionada por los técnicos refiere justamente a esto: generar vías alternativas y conexiones que permitan al tránsito local moverse sin entorpecer la vía rápida.

Rehabilitación logística en el segundo tramo


El segundo paquete licitatorio abarca una extensión de 8 kilómetros, desde la calle Azcuénaga hacia el Sur, hasta llegar al empalme con la Variante Palmira-Agrelo. Si bien este sector tiene características diferentes al tramo urbano, su importancia es vital para la logística y el transporte de cargas. Aquí, los trabajos se concentrarán en un reencarpetado integral de la calzada. Esto implica la remoción del asfalto deteriorado y la colocación de una nueva carpeta de rodamiento de alta resistencia, capaz de soportar el peso de los camiones que utilizan este corredor internacional. Junto con la repavimentación, se realizará una adecuación completa de las banquinas y mejoras en los accesos laterales. 

Este tramo es una pieza clave para el comercio internacional, ya que conecta directamente con la ruta hacia el paso fronterizo con Chile. Recuperar las condiciones óptimas de rodamiento en este sector no solo mejora la seguridad para los transportistas, sino que también reduce los costos operativos de la logística y agiliza el movimiento de mercancías. La inversión prevista para este segundo tramo es de 18 millones de dólares, con un plazo de ejecución estimado en 12 meses, lo que permitirá tener la ruta renovada en un tiempo relativamente breve.

Impacto en Luján de Cuyo y la red local


Para el municipio de Luján de Cuyo, este anuncio representa la culminación de un proceso de transformación que lleva más de una década en desarrollo. El intendente Esteban Allasino celebró la medida, destacando que esta obra permitirá generar una red de conexiones Este-Oeste muy necesaria, evitando que los vecinos tengan que ingresar obligatoriamente al Acceso Sur para cruzar de un lado a otro del departamento. Esta conectividad transversal es esencial para integrar los distintos distritos de Luján y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. 

El jefe comunal resaltó que, en los últimos diez años, el departamento habrá recibido inversiones provinciales en infraestructura vial superiores a los 200 millones de dólares, una cifra que, según sus palabras, es difícil de encontrar en otras ciudades del país o de la región. Esta continuidad en la inversión pública ha permitido acompañar el crecimiento demográfico y comercial de Luján con obras acordes a las nuevas demandas. No se trata de intervenciones aisladas, sino de decisiones de fondo pensadas para anticiparse al futuro, asegurando que la infraestructura acompañe el desarrollo urbano y no se convierta en un cuello de botella.

Una visión integral de la movilidad


Desde el Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, se enfatizó que esta obra en la Ruta 40 no debe verse como un hecho aislado, sino como parte de un plan estratégico integral de movilidad. El ministro Natalio Mema explicó que la intervención se integra con otras políticas públicas que se vienen ejecutando, como el desarrollo de calles colectoras, la construcción de nuevas rotondas y la expansión del sistema de transporte público, incluyendo las futuras etapas del Metrotranvía.

El concepto es claro: mejorar los tiempos de viaje y la calidad de vida de los ciudadanos requiere abordar el problema desde múltiples ángulos. Sumar carriles es importante, pero también lo es ofrecer alternativas de transporte y mejorar la fluidez en las intersecciones. La visión del gobierno es que una mejor infraestructura vial se traduce directamente en bienestar para la población, permitiendo que la gente pase menos tiempo arriba de un auto o un colectivo y más tiempo con sus familias o en sus actividades productivas. Esta planificación a largo plazo busca dejar instalada una capacidad instalada que sirva a las próximas generaciones de mendocinos.

Inversión productiva en tiempos de crisis


Finalmente, el financiamiento de esta obra pone de relieve la estrategia económica de la provincia. En un contexto nacional marcado por la incertidumbre y la restricción presupuestaria, Mendoza apuesta a la inversión fuerte en infraestructura productiva utilizando los Fondos del Resarcimiento de la Promoción Industrial. El Gobernador sostuvo que, aunque el escenario económico es complejo, estas son las bases necesarias para el crecimiento futuro. Una infraestructura bien hecha y planificada es un activo que potenciará la economía regional cuando los vientos cambien y la actividad comience a repuntar.

La obra pública, en este sentido, actúa como un dinamizador de la economía local en el corto plazo, generando empleo y movimiento de proveedores, y como un facilitador de la competitividad en el largo plazo, bajando costos logísticos y mejorando la conectividad. La decisión de destinar estos recursos específicos a una ruta nacional, en lugar de a gastos corrientes, refleja una apuesta por el capital físico de la provincia, entendiendo que las rutas son las arterias por donde circula la producción y el trabajo de todos los mendocinos.

Te puede interesar
Lo más visto

Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email